La justicia francesa inhabilita a la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen y compromete su carrera a la presidencia. Ha sido condenada por desvío de fondos europeos a cuatro años de prisión, dos de ellos que puede cumplir con brazalete electrónico, y cinco años de inhabilitación inmediata.
Se pone en jaque su intención de presentarse a las presidenciales de 2027, en la que era favorita en los sondeos.
Según la sentencia, Le Pen y los otros encausados pagaban el trabajo político para su partido que realizaban sus colaboradores, en París con fondos públicos europeos.
La presidenta del tribunal insistió en "la gravedad de los hechos" y justificó la dureza de la condena por la necesidad de probidad de la vida pública y porque el sistema de financiación ilícita del partido atentó contra la neutralidad democrática, al permitirles concurrir en condiciones ventajosas a las elecciones.
La política, de 56 años, que llevó al partido que heredó de su padre a las cotas más altas en las urnas y lo situó al borde del poder, ve ahora como su carrera puede tocar a su fin por lo inusual de la inhabilitación preventiva que sus lugartenientes se apresuraron a criticar.