El Consejo de Ministros aprueba este martes el anteproyecto de ley de alcohol y menores, una normativa que pretende poner freno al consumo entre los más jóvenes. La norma contempla, entre otras medidas, prohibir beber alcohol en espacios juveniles, la publicidad de bebidas alcohólicas cerca de parques y la instalación de máquinas expendedoras de bebidas que piden DNI.
Tras su segunda ronda en el Consejo de Ministros, esta ley impulsada por el Ministerio de Sanidad busca un objetivo claro: retrasar la edad a la que los menores empiezan a beber. Para lograrlo, unifica normas dispersas de comunidades y ayuntamientos. ¿El dato que lo justifica? Según la encuesta Estudes 2023, 3 de cada 4 adolescentes de 14 a 18 años probaron alcohol el último año, y más de la mitad lo hicieron en el último mes.
¿Dónde estará prohibido beber?
La lista es larga y no solo afecta a los menores: adultos incluidos. Independientemente de la edad se prohíbe beber alcohol, cerveza incluida, en centros educativos (excepto universidades), residencias de estudiantes con menores, polideportivos o sitios de ocio y espectáculos pensados para los más jóvenes.
Adiós a la publicidad que engancha
La ley pone coto también a la publicidad. La ley prohíbe cualquier publicidad de alcohol cerca de colegios, centros de salud, parques o zonas de juegos. También dice “no” a productos que imiten bebidas alcohólicas y veta anuncios con famosos menores de 21, personajes de dibujos animados o cualquier guiño que pueda fomentar el consumo en los menores.
La prohibición incluye que haya mobiliario de hostelería (sombrillas, toldos, sillas, servilletas...) con marca de bebidas alcohólicas en las terrazas y carteles publicitarios cerca de parques infantiles. No se podrá emplazar publicidad, ni en sus cercanías ni en las de otros lugares frecuentados por menores, como centros sanitarios, de servicios sociales y sociosanitarios, parques y lugares de ocio infantil.
También obliga a instalar en las máquinas expendedoras mecanismos que comprueben la mayoría de edad, similar al que ya usan algunas máquinas de tabaco.
Más control y menos multas “a lo bruto”
Las fuerzas de seguridad podrán hacer pruebas de alcoholemia en los sitios donde esté prohibido beber. Las sanciones leves podrían cambiarse por talleres de sensibilización.
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